WASHINGTON.- La obra de Marlo Pascual, una visionaria y provocadora artista estadounidense que amplió los límites de la fotografía, se presenta en el
National Museum of Women in the Arts (NMWA) del 24 de julio de 2026 al 28 de febrero de 2027.
Marlo Pascual: Making Something Out of Something, la primera exposición individual en un museo dedicada a su trabajo en 15 años, acerca al público a una artista que desarrolló una práctica basada en la manipulación de imágenes encontradas para crear obras que desdibujan las fronteras entre la fotografía y la escultura.
Pascual trabajó dentro de la tradición de la llamada generación Pictures, integrada por artistas como Barbara Kruger y Cindy Sherman. El reconocimiento de su obra comenzaba a cobrar impulso cuando murió de cáncer en 2020, a los 48 años.
Marlo Pascual (1972–2020) creó obras fotográficas que divierten, desconciertan y provocan al espectador. Utilizaba principalmente imágenes encontradas de mujeres anónimas, a menudo glamurosas, procedentes de publicaciones antiguas o materiales adquiridos en tiendas de segunda mano. Posteriormente, las transformaba y recontextualizaba de manera radical mediante la incorporación de elementos escultóricos.
Con obras procedentes de la colección del NMWA, Marlo Pascual: Making Something Out of Something reúne 17 piezas creadas entre 2009 y 2014.
Marlo Pascual, Sin título, 2014. Impresión cromogénica digital cortada con láser sobre Plexiglás, 139.7 × 101.6 cm (55 × 40 pulgadas). National Museum of Women in the Arts, donación de la Colección Tony Podesta, Washington, D. C. Imagen cortesía de la artista y Casey Kaplan.
“La exposición no solo presenta al público el trabajo de esta artista visionaria, sino que también contribuye a preservar el legado de Pascual”, señaló Virginia Treanor, curadora sénior del NMWA. “Nos enorgullece continuar apoyando su obra, que, mediante la transformación de imágenes aparentemente familiares, nos invita a observar el mundo que nos rodea de una manera diferente”.
A través de sus intervenciones, Pascual exageraba y destacaba el carácter artificial de las imágenes antiguas que seleccionaba. Con frecuencia encerraba las fotografías ampliadas en gruesas placas de Plexiglás y las combinaba con objetos cotidianos pero inesperados, otorgándoles una nueva función estética.
Al ampliar las imágenes mucho más allá de su tamaño original, Pascual enfatizaba su dimensión física y les concedía volumen y forma, aproximándolas al terreno de la escultura.
La artista explicaba que elegía imágenes que percibía como “evidentemente construidas”, entre ellas retratos de estudio, fotografías de anuarios escolares y anuncios publicitarios.
“Pienso en la construcción de la imagen: en cómo es un fragmento y no la historia completa, ni la verdad con ‘V’ mayúscula”, afirmó.
La obra de Pascual transforma lo familiar e incluso nostálgico en algo extraño e inquietante, impulsando al espectador a reflexionar sobre aquello que suele darse por sentado.
Cabezas, manos, brazos y piernas aparecen separados del resto del cuerpo y se convierten en elementos compositivos de un conjunto mayor. Su proceso, una especie de metamorfosis creativa, puede resultar perturbador, ya que genera una tensión emocional entre la belleza y la destrucción.
En una serie de ocho fotografías incluida en la exposición, el retrato de una joven rubia aparece repetidamente oculto por objetos y sombras, entre ellos una mano, una telaraña, una mesa y flores.
Ya sean interpretados como elementos humorísticos o siniestros, estos componentes incongruentes llaman la atención sobre la manipulación realizada por la artista y, por extensión, sobre el carácter artificial de la imagen original.
En otra obra, Pascual colocó boca abajo un retrato de medio cuerpo de una mujer y situó la cabeza y el cuello en un ángulo de noventa grados junto al torso. Después, colocó una lámpara de mesa directamente sobre el rostro, ocultándolo por completo.
De este modo, el retrato de la mujer se convierte en el soporte físico de un objeto doméstico común y queda relegado a la misma condición inanimada.
Marlo Pascual, Sin título, 2014. Impresión cromogénica digital, Plexiglás, piedra y repisa de roble rojo, 114.3 × 182.9 × 19.1 cm (45 × 72 × 7½ pulgadas). National Museum of Women in the Arts, donación de la Colección Tony Podesta. Imagen cortesía de la artista y Casey Kaplan, Nueva York.
“Dado que muchas de las imágenes fragmentarias de Pascual representan a mujeres, resulta difícil no interpretar sus obras como un comentario sobre la cosificación femenina que este tipo de imágenes ‘evidentemente construidas’ ayuda a perpetuar”, señaló Treanor.
“La transformación de las fotografías en objetos grandes e inmóviles, que con frecuencia sirven como soporte para elementos domésticos como lámparas o candelabros, parece llevar el absurdo de la ‘mujer como objeto’ hasta su inevitable e irracional conclusión”.
Al explicar su relación con los objetos encontrados, Pascual afirmó: “No los estoy destruyendo. Me gusta pensar que les estoy dando una nueva vida”.
Nacida en Tennessee y establecida en Filadelfia, Marlo Pascual obtuvo una maestría en Bellas Artes por la Tyler School of Art de Filadelfia en 2007.
Aunque ingresó con la intención de estudiar fotografía, su aproximación al medio cambió cuando comenzó a experimentar vertiendo pintura sobre una imagen fotográfica.
Presentó exposiciones individuales en el Swiss Institute de Nueva York en 2009 y en el Aspen Art Museum de Colorado en 2010. Su obra también formó parte de What Is a Photograph?, una exposición panorámica organizada en 2014 por el International Center of Photography de Nueva York.
Sus trabajos forman parte de las colecciones del Whitney Museum of American Art de Nueva York, el Museum of Contemporary Art Chicago, el Walker Art Center de Minneapolis y el Pérez Art Museum Miami.
El National Museum of Women in the Arts es el primer museo del mundo dedicado exclusivamente a impulsar el reconocimiento de las mujeres a través del arte.
Mediante sus colecciones, exposiciones, programas y contenidos digitales, la institución promueve intercambios dinámicos sobre el arte y las ideas. El museo aboga por una mayor representación de mujeres y artistas no binarios, y funciona como un centro de reflexión, participación comunitaria y transformación social.
El NMWA busca corregir el desequilibrio de género en la presentación del arte, recuperando la obra de importantes artistas del pasado y promoviendo a destacadas creadoras contemporáneas.
Su colección incluye trabajos en distintos medios de artistas como Rosa Bonheur, Louise Bourgeois, Lalla Essaydi, Lavinia Fontana, Frida Kahlo, Hung Liu, Zanele Muholi, Faith Ringgold, Niki de Saint Phalle y Amy Sherald.
El NMWA se encuentra en 1250 New York Avenue NW, Washington, D. C. 20005, a dos cuadras al norte de la estación Metro Center.
El museo abre de martes a domingo, de 10:00 a 17:00 horas, y permanece cerrado los lunes y algunos días festivos.
La entrada cuesta 16 dólares para adultos y 13 dólares para residentes de Washington, D. C., mayores de 65 años, estudiantes, educadores, militares en activo, veteranos y visitantes pertenecientes a comunidades indígenas o tribales.
El acceso es gratuito para menores de 21 años, personas con discapacidad y titulares de tarjetas SNAP/EBT. La entrada también es gratuita el primer domingo y el segundo miércoles de cada mes.