HOUSTON.- Codiciados en los círculos cortesanos de India, Irán, África y Europa, y utilizados tanto por hombres como por mujeres, los chales de Cachemira fueron durante siglos uno de los grandes objetos de lujo transregional. Entre los siglos XVI y XIX impulsaron intercambios artísticos y contribuyeron al desarrollo de industrias textiles de alcance mundial.
Abierta hasta el 29 de noviembre, From Persia to Paisley: Global Luxury and the Kashmir Shawl es una instalación especial que reúne 20 extraordinarios chales, fajas y fragmentos textiles en las Galerías Hossein Afshar de Arte de los Mundos Islámicos del
Museum of Fine Arts, Houston (MFAH).
Los chales y las pinturas presentados en la exposición muestran cómo un solo tipo de tejido transformó la moda internacional, estimuló la innovación industrial y definió los gustos del coleccionismo en Asia, África, Europa y América.
Elaborados a mano con pashm, la extraordinariamente fina y resistente fibra interior del pelaje de las cabras del Himalaya, cada chal requería meses de trabajo coordinado entre expertos diseñadores, tintoreros y tejedores.
Cada motivo se construía hilo por hilo mediante la compleja técnica kani, una modalidad de tejido de tapiz en sarga realizada con pequeñas bobinas de madera, desarrollada por los artesanos de Cachemira para crear superficies intrincadas y multicolores.
Durante el siglo XIX, la demanda de chales de Cachemira creció de manera espectacular en Gran Bretaña y en la Francia napoleónica, en buena medida gracias a la emperatriz Josefina, convertida en un referente de la moda francesa.
En Lyon, el telar programable desarrollado por Joseph-Marie Jacquard en 1801 hizo posible fabricar en Europa chales de Cachemira mediante procesos mecánicos, marcando un momento decisivo en la historia de la tecnología industrial.
Reconocidos de inmediato como símbolos de estatus, los chales de Cachemira adornaron los hombros de los emperadores mogoles de India y las cinturas de las bailarinas de la corte zand de Persia. Pinturas iraníes y europeas muestran las diversas maneras en que estas prendas fueron utilizadas.
Entre las piezas expuestas se encuentran los primeros textiles islámicos que ingresaron en las colecciones del museo, donados por Annette Finnigan, empresaria texana, sufragista, filántropa y viajera incansable, quien hace casi un siglo entregó al MFAH cientos de obras de arte procedentes de distintas partes del mundo.
La muestra también incluye importantes préstamos de The al-Sabah Collection at the MFAH y de coleccionistas particulares.
Entre las obras más destacadas se encuentran:
Faja para la cintura (Patka), India mogola, comienzos del siglo XVII, pelo de cabra (pashm). La faja conocida como patka era un elemento destacado de la vestimenta cortesana masculina en India y funcionaba como símbolo de posición social, refinamiento y riqueza. Por lo general, estas prendas se tejían en algodón de muselina o seda con hilos recubiertos de metal. Los primeros ejemplares realizados en pashm, como este, son extremadamente raros.
Chal Dorukha, India, Cachemira, hacia 1870–1880, pelo de cabra (pashm). Este vibrante dorukha, o chal de doble cara, fue tejido y cosido cuidadosamente para poder utilizarse por ambos lados y constituye un ejemplo sobresaliente de la virtuosidad de los tejedores de Cachemira. Donado al museo por Annette Finnigan, fue uno de los primeros textiles en incorporarse a su colección.
Chal largo (Palledar), India, Cachemira, 1805–1815, pelo de cabra (pashm). El clásico motivo buta, con forma de lágrima, y el intenso color rojo de este espectacular chal fueron especialmente apreciados en India, Irán y la Francia napoleónica.
Chal largo europeo, firmado por Antony Berrus, Francia, 1860–1875, lana de oveja o posiblemente pelo de cabra importado (pashm). Este magnífico chal tejido en telar Jacquard lleva la firma de Antony Berrus (1815–1883), director y diseñador de uno de los talleres textiles más exitosos de París.
Chal de Kashmir Loom, temporada 2024. Firmas contemporáneas de moda de India, como Kashmir Loom, encabezan una revitalización de la producción artesanal de chales de Cachemira mediante el uso de patrones y técnicas históricas, combinados con nuevos diseños.
Muhammad Baqir, iraní, activo entre las décadas de 1740 y 1800, Bailarina, Irán zand, 1192 AH/1778–1779. Esta pintura representa a una bailarina de la corte ricamente ataviada y muestra la moda iraní de llevar a la cintura una patka roja de Cachemira decorada con un gran motivo boteh.
Alfred Émile Léopold Stevens, belga, 1823–1906, Mujer con un chal de paisley (La toilette de bal), hacia 1870. La elegante mujer retratada posa de una manera que destaca su colorido y lujoso chal de Cachemira, uno de los grandes símbolos de estatus de la moda francesa durante la década de 1860.