NUEVA YORK.- Mitchell-Innes & Nash presentará una revisión de la obra del colectivo General Idea, activo entre 1969 y 1994 y fundado por AA Bronson (nacido en 1946 en Vancouver), Felix Partz (nacido en 1945 en Winnipeg; fallecido el 5 de junio de 1994 en Toronto) y Jorge Zontal (nacido en 1944 en Parma, Italia; fallecido el 3 de febrero de 1994 en Toronto).
El grupo reivindicó su identidad como un triunvirato, una pareja de tres, un ménage à trois, concebido como una unidad familiar normativa. Esta idea aparecía en su obra a través de los zigurats y su antiguo simbolismo mágico, de bebés trillizos abrazados o de los tres colores primarios: rojo, azul y verde.
También celebraron abiertamente su identidad queer y los estereotipos asociados con los caniches: compañeros perfectamente arreglados y adiestrados que siempre “buscaban complacer”.
El sentido del humor y la diversión comenzó a desaparecer de su trabajo hacia 1990, con la llegada de la crisis del sida, una enfermedad cuya magnitud y devastador impacto dentro de su propia comunidad fueron ignorados en gran medida por la prensa convencional. La crisis culminó con los diagnósticos y las muertes de Jorge Zontal y Felix Partz en 1994.
Apropiándose de las obras de Ad Reinhardt y Robert Indiana, el colectivo pintó lienzos negros del mismo tamaño que las pinturas Untitled realizadas por Reinhardt durante las décadas de 1950 y 1960.
Sin embargo, en lugar de las sutiles franjas negras de Reinhardt, apenas perceptibles y misteriosamente visibles sobre la superficie del lienzo, General Idea incorporó las letras AIDS sida, un virus igualmente misterioso que, en aquel momento, presagiaba una muerte casi segura.
Las omnipresentes pinturas y esculturas LOVE de Robert Indiana, celebraciones de la vida, los medios de comunicación y la cultura popular, fueron sustituidas por la palabra AIDS en una tipografía similar. Con ello, el colectivo invitaba al público a enfrentarse a una realidad sombría que en aquel momento era prácticamente silenciada por los medios.
General Idea trabajó con los mitos del artista, el deseo y la identidad mucho antes de que la inestabilidad entre los hechos y la ficción se convirtiera en una condición cotidiana.
El colectivo construyó su práctica a partir de la idea de que la cultura es contagiosa y de que la visibilidad, así como la posibilidad de existir dentro de los mismos sistemas que intentan contenernos, constituye en sí misma una forma de resistencia.