LUXEMBURGO.- ¿Dónde comienza el trabajo artístico y dónde termina su proceso de producción? ¿En qué momento empieza una exposición y cuándo concluyen sus preparativos?
The Hearth Room no es una exposición en la que todas las obras llegan terminadas; es un proyecto que evoluciona con el tiempo. Lo que hoy funciona como espacio de trabajo puede transformarse mañana en un escenario, mientras que aquello que comienza como materia prima puede terminar formando parte de la arquitectura de la instalación.
Para Christoph Meier y Ute Müller, su exposición no consiste en mostrar obras concluidas, sino en revelar el contexto y las condiciones en las que se desarrolla el propio proceso de creación.
En colaboración con los artistas y arquitectos Stefan Guttmann, Miriam Hansen, Ruben Mahler, Andreas Olavssønn Rongen, Grischa Schmidt y Gregor Titze, además de otros participantes que se incorporarán durante los próximos meses, el proyecto crea un espacio donde los procesos materiales, espaciales y sociales interactúan y se transforman mutuamente.
El material central de la exposición es la arcilla. Maleable al contacto con las manos, absorbe la presión, conserva las huellas del tacto y registra las superficies con las que entra en contacto. Solo mediante la cocción esta sustancia blanda y susceptible de ser modificada adquiere un carácter permanente.
En Viena, ciudad donde Meier y Müller viven y trabajan, los extensos depósitos de arcilla de Wienerberg se utilizaron en el pasado para fabricar los ladrillos con los que se construyó la capital austriaca durante su rápida expansión.
A finales del siglo XIX, las duras condiciones de vida y trabajo de los obreros de las fábricas de ladrillos, en su mayoría inmigrantes, se convirtieron en uno de los factores que impulsaron el surgimiento del movimiento obrero en Austria.
El hogar, entendido como el lugar donde arde el fuego, representa tradicionalmente el centro de la vivienda. El fuego evoca tanto el calor del hogar como el horno de cocción, y establece una relación entre la convivencia y la producción.
En el antiguo Casino Bourgeois, esta interacción adquiere un significado adicional: un espacio históricamente asociado con la representación social se transforma en un lugar dedicado a la creación colectiva, el uso compartido y la transformación.
The Hearth Room no sigue un programa establecido. Con el paso del tiempo, los cambios de estado y los distintos ritmos de trabajo van dejando sus huellas en el espacio, convirtiéndolo en un archivo material y social de su propia creación y utilización.
Este archivo no pertenece exclusivamente a los artistas. Los visitantes no permanecen al margen del proceso: pueden observar su evolución, detenerse a experimentar el espacio o participar directamente en él.
Tomar un fragmento de arcilla y dejar una marca puede significar convertirse en parte de una obra cuyo resultado no está predeterminado, una creación que surge precisamente porque muchas personas intervienen en su desarrollo.
De esta manera, The Hearth Room plantea una forma de entender el arte en la que la producción, la participación y la transformación continua adquieren tanta importancia como la obra final.
Participantes: Stefan Guttmann, Miriam Hansen, Ruben Mahler, Andreas Olavssønn Rongen, Grischa Schmidt y Gregor Titze.
Comisaria de la exposición: Stilbé Schroeder.