NUEVA YORK.- Jane Lombard Gallery presentará Tomorrow isn't Yesterday, una exposición individual que reúne obras nuevas e históricas de Howard Smith. Abarcando más de cinco décadas, la muestra examina la investigación sostenida de Smith en torno a la pincelada singular, la relación entre la superficie pintada y la no pintada, y la capacidad del color para modelar la luz y la percepción. En lugar de ofrecer un recorrido cronológico o seguir la evolución de un estilo, Tomorrow isn't Yesterday revela cómo estas preocupaciones fundamentales continúan generando nuevas posibilidades formales. En consonancia con su título, la exposición considera la pintura como un proceso continuo en el que cada obra surge del diálogo entre lo que ha ocurrido antes y lo que todavía es posible.
En el núcleo de la práctica de Smith se encuentra la pincelada, el punto en el que convergen la mano, el ojo, el material y la imaginación. Trabajando completamente a mano alzada, aborda cada pintura como un proceso de observación, ajuste y respuesta, permitiendo que cada marca determine lo que sigue. Esta investigación aparece ya en Red Shape (1966), una de las obras más tempranas de la exposición. Reducida a una única forma pintada suspendida sobre una amplia extensión de papel, la obra se pregunta cuánto es realmente necesario para crear una experiencia visual completa. La forma pintada y el fondo que la rodea tienen el mismo peso, estableciendo un diálogo entre presencia y ausencia, un concepto que sigue siendo central en la obra de Smith. Para él, la reducción nunca es un acto de simplificación, sino una manera de ampliar las posibilidades expresivas del color, la forma y la superficie.
Desarrollándose mediante la acumulación de pinceladas, la investigación de Smith se extiende hacia los campos del color, la luz y la percepción. Orange over Green (1981) transforma la forma singular en miles de marcas repetidas que generan un plano cromático luminoso. En lugar de trabajar de manera figurativa, las pinceladas construyen luz, atmósfera y profundidad mediante sutiles variaciones de densidad y tonalidad. El lino sin pintar complementa la superficie pintada, disolviendo las diferencias entre el fondo intervenido y el no intervenido.
Estas investigaciones se desarrollan en paralelo con momentos clave de la práctica de Smith. A comienzos de la década de 1980, su participación en el movimiento Radical Painting reafirmó su compromiso con las condiciones esenciales de la abstracción. Más adelante, durante esa misma década, su traslado de Nueva York al campo intensificó un estudio que ya estaba en marcha, profundizando su sensibilidad hacia los cambios de luz, la atmósfera y la apertura espacial. Las pinceladas comenzaron a fragmentar cada vez más la superficie pintada, mientras que la amplia paleta fue cediendo gradualmente el paso a campos de color más unificados. En lugar de convertirse en temas, estas experiencias pasaron a funcionar como condiciones propias de la pintura, alimentando la exploración en constante evolución de Smith sobre el color, el gesto y la superficie.
Este espíritu de investigación continúa en las pinturas de retículas casi geométricas de Smith, donde la cuadrícula trazada a mano se transforma en una estructura compositiva dinámica. En lugar de funcionar como una matriz rígida, la retícula se convierte en un marco flexible a través del cual sutiles cambios de color generan ritmo y gesto. En las series en curso de Smith, Universe y Beginnings, esta lógica modular se expande más allá de la obra individual. Estas pinturas generan una amplia retícula que se despliega a través del espacio físico, invitando a una experiencia inmersiva mediante las variaciones de escala y ubicación de las obras. En conjunto, estos grupos de trabajos demuestran cómo la retícula no funciona como un sistema fijo, sino como una estructura abierta capaz de producir continuamente nuevas relaciones.
Más allá de la superficie, las preguntas de Smith se extienden a la propia pintura entendida como objeto. Black Circle (2000) condensa esta exploración en una única forma monocromática. El lienzo circular rechaza las convenciones del rectángulo tradicional e integra la forma del soporte en la propia composición. Color, gesto y escala se vuelven inseparables, demostrando cómo incluso las decisiones formales más contenidas pueden resultar transformadoras.
Al poner de relieve la notable continuidad de la práctica de Smith, Tomorrow isn't Yesterday establece relaciones entre obras individuales en lugar de dividirlas en periodos claramente diferenciados, permitiendo que surjan conexiones inesperadas. Cada pintura entra en una conversación que no solo refleja el momento en que fue realizada, sino que también transforma la manera en que se perciben las demás.