MADRID.- El
Museo Arqueológico Nacional de Madrid dirige la mirada hacia los antiguos orígenes del teatro occidental con una nueva exposición que explora cómo se desarrollaron la tragedia griega y la comedia romana, y por qué las historias, los personajes y las tradiciones escénicas creadas hace más de dos mil años continúan resultándonos familiares.
Titulada De la tragedia griega a la comedia romana: el teatro clásico, la exposición abrió sus puertas el 14 de julio en la Vitrina Cero del museo, un espacio situado cerca de la entrada a la colección permanente y dedicado a pequeñas muestras temáticas organizadas con piezas de los fondos de la institución. Permanecerá abierta al público hasta el 18 de octubre de 2026.
Mediante una selección de libros, objetos arqueológicos y materiales del museo, la exposición analiza el teatro no solo como una forma de entretenimiento, sino también como un poderoso medio para comunicar ideas, influir en la opinión pública y difundir mensajes políticos.
La muestra coincide con el 130 aniversario de la declaración del teatro romano de Sagunto, en Valencia, como Monumento Nacional. Construido hacia mediados del siglo I d.C., el recinto constituye uno de los ejemplos conservados más importantes de la arquitectura teatral romana en España.
Del ritual religioso a la representación dramática
La exposición comienza en la antigua Grecia, donde los orígenes del teatro suelen relacionarse con las celebraciones religiosas dedicadas a Dioniso, dios asociado con el vino, la festividad y la transformación.
A partir del siglo VI a.C., estas festividades incluyeron representaciones conocidas como ditirambos, composiciones líricas interpretadas por un coro y un solista. Con el tiempo, algunos intérpretes comenzaron a separarse del coro para asumir papeles individuales. La incorporación de un segundo actor hizo posible el diálogo y contribuyó a transformar la representación ritual en aquello que el público reconocería como teatro dramático.
La tragedia griega se convirtió en el género teatral más representativo de la época. Estas obras solían ambientarse en mundos legendarios o mitológicos, pero los conflictos que ocupaban su centro eran profundamente humanos: la lealtad, la ambición, la venganza, la justicia, la familia y la lucha contra el destino.
La exposición presta especial atención a tres dramaturgos cuyas obras continúan influyendo en el teatro actual: Esquilo, Sófocles y Eurípides. Sus piezas no se limitaban a volver a contar los mitos. Empleaban historias conocidas para enfrentar al público con difíciles interrogantes morales y con personajes cuyas decisiones los conducían, con frecuencia, hacia una catástrofe inevitable.