PARÍS.- El
Jeu de Paume presenta Parallax, la mayor exposición monográfica dedicada a Stan Douglas en Francia en más de treinta años. Nacido en Vancouver en 1960, el artista, una de las figuras más destacadas del panorama internacional del arte contemporáneo, reúne en esta muestra alrededor de cuarenta obras, entre películas, videoinstalaciones y series fotográficas, que recorren toda su trayectoria, desde finales de la década de 1980 hasta la actualidad. Tras su presentación en París, la exposición viajará al Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA) en 2027.
Stan Douglas vive y trabaja en Vancouver. Desde sus inicios, ha desarrollado una práctica artística que combina los lenguajes del cine y la fotografía. Su trabajo se interesa por los procesos que intervienen en la construcción de la realidad y considera la percepción como un tema de estudio en sí mismo. A través de sus instalaciones, Douglas reflexiona sobre el papel de la tecnología en la creación de imágenes y sobre la manera en que estas moldean la memoria colectiva. Aunque todas sus obras están arraigadas en contextos culturales e históricos específicos, sus planteamientos trascienden esas circunstancias y adquieren una dimensión universal.
El título de la exposición, Parallax (Paralaje), hace referencia al desplazamiento aparente de un objeto según la posición desde la que lo observa el espectador. Este fenómeno óptico pone de manifiesto que toda mirada está condicionada y depende de una perspectiva parcial. Desde esta premisa, Douglas cuestiona las interpretaciones lineales y deterministas de la historia para demostrar que los relatos se encuentran en un proceso constante de construcción e interrupción. Así como ninguna imagen es neutral, ningún relato puede considerarse completo.
Parallax ofrece una visión integral de la obra de Stan Douglas y destaca la relación entre sus creaciones y los acontecimientos históricos a los que hacen referencia, así como la evolución de ese vínculo a lo largo del tiempo.
La exposición permite recorrer las distintas aportaciones del artista al análisis del cine como medio de expresión, desde Overture (1986), uno de sus primeros experimentos plenamente desarrollados con el montaje cinematográfico, en el que relaciona la tecnología ferroviaria, la memoria involuntaria y las convenciones de la naciente industria del cine, hasta instalaciones posteriores como Der Sandmann (1995), Suspiria (2003) y The Secret Agent (2015), en las que explora diversos registros y medios artísticos.
La música constituye otro de los temas recurrentes en su producción. En sus películas y videoinstalaciones, Douglas no la utiliza simplemente como acompañamiento, sino como una estructura conceptual desde la cual examina cuestiones relacionadas con la raza, las clases sociales y la desigualdad.
En Hors-champs (1992), una sesión de improvisación colectiva protagonizada por músicos estadounidenses en un estudio francés se transforma en una reflexión sobre la diáspora y la creatividad. En Luanda-Kinshasa (2013), el artista reconstruye una sesión de grabación ficticia de la década de 1970 para analizar las colaboraciones transatlánticas que dieron origen a nuevos estilos musicales. Por su parte, ISDN (2022) escenifica un diálogo imaginario entre raperos de Londres y El Cairo en el contexto de la Primavera Árabe y los disturbios que sacudieron el Reino Unido tras la muerte de Mark Duggan a manos de la policía. Las numerosas combinaciones que presenta esta instalación impiden llegar a una respuesta definitiva.
La lógica de la permutación y la recombinación, basada en un principio de repetición que se renueva constantemente mediante variaciones, constituye una de las estrategias formales más reconocidas de Stan Douglas. Sus instalaciones narrativas, como Inconsolable Memories (2005) y The Secret Agent (2015), funcionan a partir de estructuras que recombinan fragmentos de una historia hasta agotar todas sus posibilidades. La ausencia de una resolución no representa una deficiencia narrativa, sino que plantea la posibilidad de un futuro en el que todo permanece abierto y donde los acontecimientos podrían haberse desarrollado, y todavía podrían desarrollarse, de otra manera.
La fotografía también ocupa un lugar fundamental en la obra de Stan Douglas. En series como Crowds and Riots (2008), Midcentury Studio (20102011), Nocturnes (20142015), DCTs (20162017) y 2011 ≠ 1848 (20172021), el artista crea imágenes imposibles: retratos de lugares que ya no existen, momentos únicos que jamás podrán repetirse o escenas históricas eliminadas de los archivos oficiales que son recreadas con extraordinaria precisión. En otras palabras, sus imágenes no se limitan a documentar el archivo histórico, sino que intervienen en él, cuestionan su estabilidad y revelan sus silencios.
La exposición presenta por primera vez en Francia una de las obras más recientes de Stan Douglas, Birth of a Nation (2025), una videoinstalación que aborda estas preocupaciones con una intensidad poco habitual. Al recomponer la película racista de D. W. Griffith de 1915, Douglas abre una brecha en el relato dominante y da voz a quienes hasta ahora habían sido excluidos o borrados de la historia. Una vez más, plantea una historia que podría haberse escrito de otra manera. La mirada desde una perspectiva diferente permite descubrir aquello que un único punto de vista jamás podría revelar.
La exposición es una coproducción con el Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA).
Curaduría: Gloria Moure y Marta Ponsa, responsables de la versión presentada en el Jeu de Paume.