MELBOURNE.- La performance fantasmagórica, la narración especulativa y las cosmologías ancestrales convergen este invierno en el
Monash University Museum of Art (MUMA) con Syncretic Wilds, una gran exposición que reúne al artista Phasmahammer nombre artístico de Justin Talplacido Shoulder, radicado en Gadigal/Sídney y a la artista minahasa Natasha Tontey, del 17 de julio al 19 de septiembre de 2026.
Inmersiva, cinematográfica y audaz sin concesiones, la muestra plantea un diálogo intenso entre dos artistas que están transformando las maneras de imaginar la historia, el mito y la identidad desde perspectivas indígenas y del sudeste asiático.
A través de la performance, el cine y la instalación, Phasmahammer y Tontey construyen mundos especulativos vívidos y envolventes, a medio camino entre el ritual y la ciencia ficción. Sus obras cuestionan las narrativas dominantes y proponen nuevas formas de recordar, sentir y relacionarse.
Visualmente impactante y conceptualmente urgente, la exposición se desarrolla como un proceso de construcción de mundos.
El recorrido comienza al ingresar por el ano de un mono y conduce a un entorno donde el conocimiento ancestral, el futurismo queer y el pensamiento poshumano entran en colisión. Los cuerpos se transforman, las líneas temporales se desdibujan y las mitologías se reactivan como herramientas para navegar el presente.
Phasmahammer y Natasha Tontey son artistas que amplían de manera fundamental aquello que el arte contemporáneo puede contener, señaló la doctora Rebecca Coates, directora de MUMA.
Sus obras se desplazan con fluidez entre la performance, el cine y la instalación para crear experiencias inmersivas que colocan en primer plano la narración, la memoria cultural y el pensamiento especulativo. Esta exposición refleja el compromiso de MUMA con la presentación de prácticas ambiciosas y conectadas internacionalmente que mantienen una profunda resonancia con nuestra región.
Después de presentar recientemente exposiciones individuales en Museum MACAN, en Yakarta, y Auto Italia, en Londres, Tontey realiza con esta muestra su primera gran presentación en Australia.
La artista minahasa, que vive y trabaja entre Yakarta y Yogyakarta, fusiona cosmologías ancestrales con lenguajes de la cultura popular vinculados con los videojuegos, la fantasía y el folclore de internet, creando videoinstalaciones y entornos inmersivos de gran complejidad.
Partiendo de su importante obra de 2025, Primate Visions: Macaque Macabre, encargada por Audemars Piguet Contemporary, la exposición explora las múltiples relaciones entre los seres humanos y el mundo natural, entrelazando la primatología con la ficción especulativa.
A partir de su herencia minahasa, Tontey examina las interacciones complejas y, con frecuencia, contradictorias entre las comunidades locales y el macaco negro crestado, una especie en peligro de extinción conocida como yaki en Minahasa del Sur.
Su práctica más amplia cuestiona lo que denomina miedo fabricado: la manera en que se construyen y perpetúan las narrativas sobre la alteridad.
En sus obras, las figuras marginadas y los seres híbridos se convierten en agentes de posibilidad, abriendo caminos hacia futuros alternativos moldeados por la resiliencia, la imaginación y la memoria cultural.
Phasmahammer, nombre artístico de Justin Talplacido Shoulder, radicado en Gadigal/Sídney, crea futurismos filipinx queer mediante identidades alternativas y transformadoras inspiradas en mitos ancestrales.
A través de elaborados vestuarios confeccionados a mano, prótesis y gestos coreografiados, Shoulder invoca seres de otros mundos que transitan entre el ritual, la performance y la encarnación física, propiciando encuentros con el tiempo profundo y con presencias no humanas.
Esta exposición reúne dos prácticas poderosas que sitúan la narración como una fuerza viva y en constante evolución, afirmó Amanda Haskard, curadora indígena de MUMA.
Mediante aproximaciones especulativas y corporales, Phasmahammer y Tontey activan conocimientos ancestrales mientras imaginan nuevos futuros, ofreciendo al público un espacio para reflexionar sobre la conexión, la resistencia y la presencia perdurable de las culturas indígenas y diaspóricas de Asia-Pacífico.
Surgida de contextos comunitarios y de clubes alternativos, la práctica de Phasmahammer ingresa aquí al museo como una forma de ceremonia y experiencia colectiva.
El enfoque colaborativo y basado en la investigación de Tontey también sitúa en primer plano la producción compartida de conocimiento, recurriendo a tradiciones minahasa para reconectar con sistemas ecológicos y culturales.
Juntas, ambas prácticas proponen la narración como una forma de resistencia y reparación; como una herramienta para imaginar nuevamente cómo vivimos en medio de la complejidad, las crisis y el cambio.