LONDRES.- La primera exposición dedicada a explorar 500 años de historia de la joyería de la realeza británica abrirá sus puertas en
The King's Gallery, en el Palacio de Buckingham, en junio de 2027. Titulada "Royal Jewellery: From Coronations to Keepsakes" (Joyas reales: de las coronaciones a los recuerdos personales), la muestra reunirá más de 300 piezas de joyería que abarcan desde el siglo XVI hasta la actualidad, de las cuales aproximadamente dos tercios se exhibirán por primera vez.
Las joyas que lucieron monarcas como Enrique VIII, Carlos II, la reina Victoria e Isabel II se presentarán junto a pinturas, diseños y documentos procedentes de la Royal Collection y los Royal Archives. A través de estas piezas, la exposición revelará historias de política, diplomacia, identidad, fe, duelo y amor que se extienden a lo largo de cinco siglos.
Caroline de Guitaut y Kathryn Jones, cocuradoras de la exposición, señalaron: "Esta exposición sin precedentes reunirá algunas de las joyas reales más importantes y espectaculares de la historia británica, muchas de las cuales nunca antes se habían mostrado al público. Cada joya lleva consigo una historia humana: de amor y pérdida, poder y política, familia y fe. En conjunto, estas piezas han sido testigos de los momentos decisivos en la vida de la realeza y ofrecen una perspectiva profundamente personal de las personas y las relaciones que han dado forma a la monarquía a lo largo de las generaciones".
Desde las creaciones de los primeros orfebres de la corte hasta los diseños de algunas de las casas de joyería más reconocidas del mundo, entre ellas Garrard & Co, Cartier, Boucheron y Fabergé, la exposición explorará la evolución de la joyería real y el papel que continúa desempeñando en la construcción de la imagen de la monarquía en la actualidad.
Aunque las Joyas de la Corona no formarán parte de la exposición y permanecerán exhibidas en la Torre de Londres, los visitantes podrán contemplar magníficas piezas creadas para coronaciones y otras grandes celebraciones reales.
Entre ellas destaca la Diadema de Diamantes, elaborada para la fastuosa coronación de Jorge IV y posteriormente inmortalizada en monedas, billetes y sellos postales con la imagen de Isabel II. También se exhibirá la Pequeña Corona de Diamantes de la reina Victoria, tan estrechamente vinculada con la monarca que fue colocada sobre su ataúd durante las ceremonias de homenaje público previas a su funeral.
Uno de los ejes centrales de la exposición será una sección dedicada a las joyas relacionadas con todas las reinas y consortes, desde la reina Carlota hasta Isabel II. Este recorrido permitirá apreciar la evolución de las tendencias, desde el esplendor de la época georgiana y el sentimentalismo victoriano hasta la elegancia del art déco y los atrevidos diseños de mediados del siglo XX.
Entre las piezas que se mostrarán por primera vez se encuentra un conjunto de joyas de granates de la reina Carlota, cuya vinculación con la soberana ha sido establecida recientemente gracias a nuevas investigaciones; un brazalete articulado con forma de serpiente de la reina Alejandra, engastado con diamantes y una perla negra; un colgante de aguamarina y diamantes de Fabergé que la futura Isabel II recibió como regalo de su abuela, la reina María; y el espectacular collar Greville de esmeraldas y diamantes, perteneciente al célebre legado que Margaret Greville dejó a Isabel, la reina madre.
La exposición también mostrará cómo la joyería real ha conservado historias íntimas de amor, pérdida y vida familiar. Especialmente conmovedoras son las joyas y los recuerdos personales relacionados con la reina Victoria y el príncipe Alberto, que permiten recorrer su historia desde el noviazgo y el matrimonio hasta la llegada de sus hijos y el dolor de la pérdida.
Entre las piezas más destacadas se encuentra el primer anillo de Victoria, que llevó durante su infancia; el broche de diamantes que Alberto le regaló en vísperas de su boda; un brazalete adornado con pequeñas piedras recogidas durante el primer viaje que realizaron solos; un broche con forma de cardo que incorpora el primer diente de leche de su hija mayor, extraído por el propio Alberto; y el anillo de luto de Victoria, que contiene una fotografía de su esposo y los monogramas entrelazados de ambos.
Más allá de su dimensión personal, la joyería aparece como una poderosa expresión de lealtad, legitimidad y ambición dinástica en medio de las turbulencias políticas de los siglos XVI y XVII.
Los visitantes podrán descubrir piezas vinculadas al culto a la memoria de Carlos I tras su ejecución, entre ellas unos gemelos que, según se cuenta, el monarca llevaba puestos en el cadalso y que fueron entregados a sus seguidores más leales. Estas piezas se exhibirán públicamente por primera vez.
Objetos históricos tan excepcionales como estos demuestran que la joyería no solo se utilizaba para conmemorar el pasado, sino también para influir en la percepción de la monarquía durante las generaciones posteriores.