MÚNICH.- Maria Jarema (1908-1958) fue una artista de múltiples talentos. Escultora y pintora, también trabajó con técnicas de grabado, diseñó vestuarios y escenografías para espectáculos de danza y teatro, y ejerció como actriz. Publicó textos sobre arte, defendió el derecho de las mujeres a decidir sobre su propia creatividad y reproducción, y escribió manifiestos contra la sociedad de clases.
Cracovia fue el centro de su vida. Allí, a principios de la década de 1930, se vinculó con el Grupo de Cracovia (Grupa Krakowska), formado junto con otros estudiantes como protesta contra las tendencias nacionalistas de la academia de arte local.
El grupo, estrechamente relacionado con el entonces prohibido Partido Comunista de Polonia (KPP), se convirtió en un referente importante para la generación artística del periodo de entreguerras y de los primeros años de la posguerra.
También fue en Cracovia donde Jarema permaneció durante la Segunda Guerra Mundial y la ocupación nazi de Polonia, entre 1939 y 1945, un periodo que puso en peligro su vida y la de su círculo artístico, de orientación comunista pero contrario al estalinismo.
La obra de Jarema se caracteriza por un lenguaje formal distintivo que demuestra su profundo conocimiento de la historia del arte, así como de las corrientes artísticas más recientes de su época.
Conocía el trabajo de sus contemporáneos en Varsovia, París y Moscú, y tampoco le era ajeno el círculo de El Jinete Azul (Der Blaue Reiter), surgido en Múnich.
Durante sus visitas a París en 1937 y 1947, entró en contacto con el surrealismo, un movimiento con cuyas convicciones se identificaba. Para Jarema, el arte no era un instrumento al servicio de la política, sino una práctica revolucionaria capaz de transformar el pensamiento y contribuir a mejorar la sociedad.
Su vida estuvo estrechamente vinculada al teatro. Desde principios de la década de 1930 participó en proyectos teatrales experimentales junto con su hermano, el artista Józef Jarema, y décadas más tarde colaboró con Tadeusz Kantor, cuyo retrato humorístico de Jarema da título a la exposición.
El interés de Jarema por el lenguaje hablado, el ritmo, el movimiento y la expresión corporal surgió de su prolongada experiencia teatral.
La artista buscó trasladar estas formas de expresión a la escultura y la pintura, y viceversa.
Los títulos Rhythm (Ritmo), Penetration (Penetración) y Filter (Filtro) corresponden a tres series de obras sobre papel, pero también reflejan métodos que aplicó ampliamente a lo largo de su producción artística.
En el ámbito de la pintura, Jarema componía encuentros entre formas que en una ocasión describió como "anécdotas". Sin embargo, la aparente trivialidad de esta palabra contrasta con su propia definición de la superficie pictórica como "un lugar de confrontación con consecuencias para el mundo exterior".
En Cracovia, la ciudad que eligió como hogar, la presencia de Jarema sigue siendo notable.
Allí se realizaron dos de sus monumentos públicos, una calle lleva su nombre y una de sus pinturas abstractas, ampliada cien veces respecto a su tamaño original, decora la fachada de un edificio de apartamentos.
Además, artistas de generaciones posteriores le han rendido homenajes públicos, manteniendo vivo su legado.
Con esta exposición monográfica en el Lenbachhaus, la obra de una de las artistas más importantes del modernismo polaco recibe por primera vez un reconocimiento de esta naturaleza en Alemania.
La muestra reúne ejemplos de todas las etapas de su trayectoria artística, incluidas numerosas pinturas, monotipias, esculturas y piezas de vestuario.