BERNA.- Entre 1830 y 1930, artistas de toda Europa se trasladaron a los confines del continente: a la isla de Capri, cerca de Nápoles; a Skagen, en el extremo norte de Dinamarca; y a Monte Verità, en el Tesino suizo. Lejos de las ciudades industrializadas, buscaban una forma de vida diferente, más cercana a la naturaleza y a lo que consideraban "auténtico".
La exposición "Journey into Freedom. Capri Skagen Monte Verità" (Viaje hacia la libertad. Capri Skagen Monte Verità), que podrá visitarse en el
Kunstmuseum Bern del 30 de octubre de 2026 al 31 de enero de 2027, explora ese anhelo de libertad. Alrededor de 60 obras destacadas, muchas de ellas nunca antes exhibidas en Suiza, muestran tanto el idilio utópico como la realidad, a menudo desalentadora, de la vida cotidiana.
A comienzos del siglo XIX, los avances tecnológicos de la Revolución Industrial marcaron la transición de una sociedad agraria a otra industrial y provocaron una profunda transformación social en Europa.
La máquina de vapor, la tecnología eléctrica y el ferrocarril aceleraron todos los aspectos de la vida. Los productos comenzaron a fabricarse en grandes instalaciones industriales en lugar de talleres artesanales, mientras que la vida rural y en pequeñas poblaciones fue cediendo terreno al crecimiento de las ciudades.
Un pequeño grupo de personas, entre ellas numerosos artistas e intelectuales, comenzó a sentirse alienado en un mundo desencantado y condicionado por las rígidas convenciones burguesas. En respuesta, buscaron refugio en entornos alternativos donde esperaban encontrar formas de vida más sencillas y libres.
La exposición "Journey into Freedom. Capri Skagen Monte Verità" presenta tres de esos lugares que despertaron sus aspiraciones.
Utopía y realidad
Durante el siglo XIX, Capri, Skagen y Monte Verità eran destinos poco frecuentados. Los escasos extranjeros que se aventuraban hasta ellos podían vivir al margen del control social.
Más allá de la creación artística, estos lugares ofrecían la posibilidad de experimentar con estilos de vida alternativos y utopías sociales. Cuestiones como la emancipación femenina, la identidad queer y la conexión con la naturaleza adquirieron un papel central, mientras se exploraban una sexualidad más libre y roles de género más diversos.
La exposición sigue los pasos de estos experimentos artísticos y de los anhelos que los impulsaron.
Sin embargo, también pone de manifiesto las tensiones entre la utopía y la realidad. Las representaciones idílicas e idealizadas de paisajes y personas se contraponen con escenas naturalistas que muestran las duras condiciones de vida de la población local: pescadores que arriesgaban sus vidas, mujeres sometidas a largas jornadas de trabajo, niños, ancianos y comunidades marcadas por la pobreza.
De este modo, la muestra permite descubrir tanto las características particulares de cada lugar como los temas y motivos que compartían los tres destinos.
Tres destinos entre la utopía y la realidad
Capri, Skagen y Monte Verità se distinguen por sus condiciones especiales de luz y su proximidad al agua.
Sin embargo, Capri y Skagen representan dos extremos opuestos.
Capri: una Arcadia mediterránea
En Capri, con su luz cálida y sus antiguas ruinas romanas, los artistas procedentes del norte de Europa buscaban una Arcadia legendaria.
No se trataba únicamente de un paisaje idílico habitado por pastores, sino de un lugar asociado con el éxtasis, la expresión corporal y una alegría de vivir sin restricciones.
Para estos artistas, Capri ofrecía un espacio donde experimentar con formas de vida que en otros lugares eran difíciles de desarrollar. Las mujeres pintaban y viajaban de manera independiente, mientras que los hombres podían mantener relaciones amorosas con otros hombres.
Frente a estas experiencias de libertad se encontraba la realidad de los pescadores locales, que lanzaban sus redes al mar, las recogían, las reparaban y volvían a utilizarlas una y otra vez.
Aunque el creciente turismo aportaba ingresos, no logró erradicar la pobreza; simplemente contribuyó a convertirla en parte de una imagen pintoresca del lugar.
Por ello, junto a paisajes de colores intensos, la exposición presenta también representaciones de recolectores de naranjas y trabajadores agrícolas.
Skagen: la fuerza de la naturaleza y la vida cotidiana
Hasta 1871, Skagen, situada donde se encuentran el mar del Norte y el mar Báltico, solo era accesible por barco o a través de un sendero rural. Posteriormente, se incorporó una conexión ferroviaria de vía estrecha.
La vida en este humilde pueblo pesquero estaba marcada por el trabajo arduo, los peligros constantes del mar y un paisaje azotado por el viento.
En este entorno salvaje, caracterizado por una luz espectacular, los artistas sentían una profunda cercanía con los elementos naturales.
Además de experimentar esa conexión con la naturaleza, buscaban la "autenticidad", una vida sin filtros ni artificios.
Los retratos de pescadores y las escenas íntimas de la vida cotidiana y familiar ofrecen testimonios especialmente expresivos de esa búsqueda.
Monte Verità: una nueva forma de vivir
Monte Verità es la más reciente de las tres colonias artísticas y funciona como un puente entre los extremos del norte y el sur de Europa.
Este lugar se convirtió en escenario del movimiento Lebensreform, una corriente de reforma de la vida que promovía el regreso a la naturaleza.
Alrededor de 1900, los fundadores de Monte Verità aspiraban a transformar radicalmente la relación entre los seres humanos y el entorno natural.
También defendían la integración del individuo en la comunidad como camino hacia una sociedad libre, ideal y creativa.
Las obras vinculadas con este contexto se caracterizan por sus colores intensos, su expresividad y, en algunos casos, sus formas parcialmente abstractas.
A través de ellas se narran historias de evasión, transformación y nuevos comienzos.
La exposición invita al público a descubrir estos tres lugares fascinantes, con todas sus contradicciones, a través de la mirada de los artistas que encontraron en ellos la posibilidad de imaginar otras formas de vivir.